Toda relación seria pasa por momentos incómodos: ¿dónde va esto?, ¿qué somos?, ¿necesitamos terapia? Lo mismo les pasa a las marcas. Sí, aunque suene raro, el branding y las relaciones amorosas tienen más en común de lo que creés.
Las marcas también deben enfrentarse a conversaciones incómodas: ¿estamos siendo fieles a nuestro propósito?, ¿nuestros valores siguen alineados con lo que prometemos?, ¿nos estamos quedando en la zona de confort mientras el mundo cambia?
Si una marca no enfrenta sus propias verdades incómodas, puede volverse irrelevante. Arranquemos con la sesión de terapia de pareja… para marcas.
1. “¿Realmente somos quienes decimos ser?” – La crisis de identidad
En las relaciones, hay un momento en el que uno se pregunta: “¿Soy yo mismo en esta relación o solo estoy cumpliendo expectativas?” Las marcas deberían hacer lo mismo.
- ¿Los valores que decimos tener realmente guían nuestras acciones?
- ¿Seguimos conectando con nuestro público o solo estamos en piloto automático?
- ¿Nos estamos adaptando a los cambios culturales o seguimos vendiendo como en los años 90?
Ejemplo: Greenwashing, purpose-washing… las marcas que dicen ser “sostenibles” o “inclusivas” pero que, en la práctica, no lo demuestran, terminan perdiendo credibilidad. Y en el amor, como en los negocios, la confianza lo es todo.
2. “¿Estamos escuchando o solo esperando nuestro turno para hablar?” – La comunicación real
El clásico problema de pareja: uno habla, el otro finge escuchar pero en realidad está preparando su respuesta. Muchas marcas hacen lo mismo con sus clientes.
Escuchar de verdad implica:
✅ Leer los comentarios y responder con intención, no con un copy-paste.
✅ Estar abiertos a la crítica y adaptarse sin miedo.
✅ Dejar de hacer encuestas solo por compromiso y realmente actuar sobre los resultados.
Ejemplo: Las marcas que saben escuchar evolucionan. Netflix pasó de enviar DVDs a dominar el streaming porque entendió cómo consumimos entretenimiento. En cambio, Blockbuster… bueno, ya sabemos cómo terminó su historia.
3. “¿Nos seguimos divirtiendo o estamos juntos por costumbre?” – La innovación constante
Cuando una pareja entra en la rutina sin novedades, la chispa se apaga. Las marcas también pueden caer en ese loop de “hacer lo mismo porque siempre funcionó”.
Señales de alerta:
❌ Tu branding no ha cambiado en 10 años y ya parece vintage (pero no en el buen sentido).
❌ Siguen usando el mismo tipo de campañas sin preguntarse si siguen conectando.
❌ Tu competencia está innovando y vos ni te diste cuenta.
Ejemplo: Marcas como LEGO se reinventaron al sumarse a la era digital con videojuegos y experiencias interactivas. En cambio, empresas como Kodak ignoraron el cambio al mundo digital y… bueno, ahora son historia.
4. “¿Nos estamos guardando rencores del pasado?” – Aprender de los errores
Cuando en una relación algo se hace mal, se habla, se perdona y se sigue adelante (idealmente). Las marcas también deben aprender a reconocer sus errores y evolucionar.
Preguntas clave:
- ¿Hemos lanzado campañas que generaron rechazo? ¿Aprendimos algo de eso?
- ¿Nos quedamos atrapados en un error del pasado sin saber cómo avanzar?
- ¿Sabemos pedir disculpas de manera auténtica?
Ejemplo: Nike ha enfrentado múltiples controversias, pero ha sabido convertirlas en oportunidades para reforzar su mensaje de diversidad e inclusión. En cambio, marcas que niegan sus errores o se justifican con excusas débiles suelen perder la confianza del público.
5. “¿Queremos lo mismo para el futuro?” – Propósito y visión
Hay relaciones que fracasan porque, con el tiempo, las personas descubren que quieren cosas diferentes. ¿Le puede pasar a una marca? Absolutamente.
El propósito no es un adorno de marketing. Es la brújula que guía todas las decisiones de la empresa. Si no está claro, la marca se desorienta.
Para asegurarse de que sigue alineado, una marca debería preguntarse:
- ¿Nuestro propósito sigue siendo relevante o necesita evolucionar?
- ¿Estamos tomando decisiones alineadas con lo que prometemos?
- ¿Nuestros clientes nos ven como nosotros queremos ser vistos?
Ejemplo: Patagonia mantiene su propósito ecológico en el centro de su estrategia. No solo lo dice, lo demuestra en su modelo de negocio. Otras marcas adoptan propósitos “de moda”, pero si no son genuinos, el público lo nota.
No le tengas miedo a la “conversación incómoda”
Las conversaciones difíciles son necesarias para crecer, tanto en el amor como en el branding. Las marcas que se atreven a cuestionarse, reinventarse y ser fieles a su propósito son las que logran relaciones duraderas con sus clientes.
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