La mayoría de las IA actuales funcionan a base de machine learning, es decir, aprenden de toneladas de datos. Suena impresionante, pero es como darle a alguien un montón de revistas viejas y esperar que escriba la novela del siglo. ¿Qué obtenemos? Un refrito muy bien empaquetado, pero que difícilmente será original.
¿Alguna vez notaste cómo los textos generados por IA tienen cierta familiaridad?
Frases genéricas, estructuradas de manera impecable pero carentes de alma. La IA no “piensa”, simplemente encuentra patrones en datos masivos y los recicla. Es como si la creatividad hubiera sido reemplazada por un algoritmo que busca la ruta más segura.
Y eso, amigo lector, es el inicio de un desastre. Si seguimos llenando estas máquinas con ruido, memes reciclados y contenido sin sustancia, lo que obtendremos será un espejo amplificado de nuestra propia mediocridad.
La originalidad es un bien escaso, pero esencial.
Es el condimento secreto que separa a las ideas mediocres de las brillantes. Sin embargo, alimentar a una IA con originalidad no es tan sencillo como parece. Primero, debemos crear contenido que valga la pena: ideas nuevas, enfoques innovadores y datos únicos que no estén en todos los rincones de internet.
Pensemos en ChatGPT o cualquier otro modelo generativo. Estos sistemas dependen de la calidad de los datos con los que se entrenaron. Si los datos son basura, la salida será basura (sí, la famosa regla de “basura entra, basura sale”). Pero si alimentamos a estos sistemas con contenido bien pensado, investigaciones sólidas y perspectivas frescas, entonces tenemos una oportunidad de oro.
Ahora bien, ¿quién se hará cargo de esta tarea? Porque, seamos sinceros, la mayoría de las personas está demasiado ocupada viralizando retos absurdos en redes sociales.
La inteligencia artificial tiene el potencial de ser una herramienta revolucionaria, pero solo si la cuidamos. Ahora es el momento de elegir: ¿queremos una IA que sea el equivalente digital de un influencer genérico, o algo que realmente eleve nuestra creatividad y productividad?
Creemos contenido original, rompamos con los patrones y asumamos nuestra responsabilidad como los verdaderos creadores del conocimiento que estas máquinas tanto necesitan.
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